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por / Sábado, 06 septiembre 2014 / Publicado enComo cuidar tu jardín, Cuidar jardín 1, Sin categoría

Todas las plantas (árboles, arbustos, rosales, flores, césped, etc.) necesitan algún tipo de abono que les aporte los nutrientes necesarios para su crecimiento. Es imprescindible abonar las plantas para que crezcan de forma sana.

El abonado de las plantas debe estar condicionado al tipo de suelo. Los terrenos arcillosos retienen mejor las propiedades, por lo que se puede aplicar más cantidad de abono porque no se desperdicia. En cambio, en terrenos más arenosos, donde los nutrientes minerales se pierden en la profundidad, es mejor utilizar fertilizantes de liberación lenta para que se desperdicie lo menos posible.

Es aconsejable echar pocas cantidades, aunque según la especie y el abono que se vaya a usar, necesitará más o menos cantidades.

No conviene generalizar, según la especie puede sentarle mejor un tipo de abono determinado. Por ejemplo, el abono orgánico es mejor para los árboles frutales, pero para las plantas de flor este abono no es tan efectivo como el abono granulado o líquido.

El suelo puede abonarse sólo a base de abonos orgánicos (humus de lombriz, compost, estiércol, mantillo, , guano,…) pero lo mejor es combinar un abono orgánico con un abono mineral. El abonado orgánico se hace en invierno u otoño, extendiendo en el suelo una capa de 2 ó 3 cm (si es guano, menos). Cada dos meses (menos los meses de invierno), se puede esparcir un puñado de gránulos de fertilizantes minerales convencionales en la base de las plantas. Si se usan los llamados fertilizantes de liberación lenta , los nutrientes van soltándose poco a poco, a lo largo de 3 o más meses, y es suficiente con una aplicación en primavera y otra en otoño en lugar de un poco cada mes.

De manera general y para todas las plantas, es aconsejable abonarlas a partir de la primavera y hasta el mes de octubre. Es el mejor periodo porque la planta está en crecimiento y floración, y está completamente despierta y aportarle nutrientes en esos meses le hará soportar mejor las malas temperaturas de los meses de invierno. Se puede comenzar con un abono para plantas verdes (fertilizante sólido a base de magnesio y micro-elementos) en el mes de marzo, para estimular el crecimiento de las partes verdes con el inicio de la actividad de las plantas. A mediados de abril se puede cambiar a un abono para plantas de flor, ya que este tipo de abonos específicos son ricos en potasio y favorecen la creación de flores y frutos. Para plantas verdes podemos optar por un abono universal que favorece el desarrollo vegetativo de las plantas de su jardín.

A partir del mes de septiembre, una buena opción para todo tipo de plantas, es optar por un abono de liberación lenta o controlada y así olvidarnos de su abonado hasta la próxima primavera.

Normalmente es la propia planta la que nos dice si necesita abono. Si la planta no crece o las hojas y las flores tienen un tono amarillento o como si estuvieran perdiendo color.

Respecto al césped conviene abonarlo con 3 aplicaciones/año. El enraizante de césped es un producto natural que acelera la formación de pelos absorbentes y raíces secundarias del césped. Activa el proceso de enraizamiento necesario para una óptima absorción de los nutrientes. Es ideal para favorecer la siembra y la regeneración, así como para contrarrestar situaciones de estrés abiótico, como la sequía, golpes de calor, desequilibrio hídrico y salinidad.

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